JUAN ALBERTO DIAZ
FRAGMENTOS DE LA CRITICA CON RELACIÓN A LA EXPOSICIÓN DE JUAN CELEBRADA EN LA GALERÍA EL LOMBILLO EN LA HABANA VIEJA.
Carente de una formación profesional y sólo regido por una fuerte vocación artística y por la inspiración brindada por el propio ambiente natural que lo circunda, Juan Alberto inició su labor como pintor a comienzos de la década pasada.
Siempre fiel a su motivación paisajística, que ha resistido la crítica especializada dentro y fuera del país, la cual ha hecho énfasis especial y favorecedor en su participación dentro de proyectos personales y colectivos, su obra ha evidenciado un claro proceso de desarrollo y maduración, ya visible en su última producción.
Su más reciente muestra personal exhibida el pasado mes de noviembre en la galería del Palacio de Lombillo, viene a resumir sus series anteriores e incorpora personajes y elementos de su vida cotidiana, ausentes de las primeras creaciones. Sustituye, además, la paleta inicial por una variada gama de sienas y tonos y terrosos que se transparentan tras los juegos de luces que proporcionan los atardeceres, en que el sol adquiere un tamiz especial. Resultan, entonces, escenas brumosas y románticas de ambientes rurales a los que añade, con no poca retiración, algún elemento fluvial en cuyo tratamiento se expresa, también, su consolidación formal y el fortalecimiento de su oficio, evidenciado -por otra parte- en el logro de los más increíbles detalles.
Es éste, pues, otro defensor de un género de marcada resistencia y persistencia en nuestra pintura. Genuina y, a la vez, heredera de una línea temática que constituye fuerte expresión nacional, su obra valida la recurrencia del paisaje y su obligada significación para el Arte cubano.
LIZET FRAGA MENA Curadora y Crítica de Arte
